28 abr. 2010

Almuerzo familiar (haibun)

La abuela Rosa, la polaca, era regordeta, de cuerpo pesado, cara redonda y mejillas rubicundas. Sus pequeños ojos claros, quedaban hundidos entre los rizos de su cabello castaño cubierto por un pañuelo y su amplia sonrisa blanca.
Para ella, la vida pasaba a través de la cocina, ahí era feliz y lograba que todos nos sintiéramos del mismo modo, mientras deambulaba de un rincón al otro, entre utensilios, alacenas y vajilla.

El sábado era el día del almuerzo familiar, así que se levantaba con el canto del gallo y a paso lento, cargando los muchos kilos cubiertos por un amplio y cómodo batón, comenzaba a cocinar. No recuerdo haber vuelto a comer pizza como la suya. Leudaba tanto la masa después de sobarla a diestra y siniestra sobre la mesada de mármol, que al disponerla sobre la asadera le quedaban profundas depresiones entre los globitos de aire, en los que se acumulaba la salsa de sabor tan exquisito y personal.

Más tarde preparaba la masa para los piroguis (comida típica polaca) rellenos con ricota, panceta y cebolla, que eran el deleite de todala familia.


Cuando subía el hervor del agua, nos llamaba a comer. Presurosos, todos nos sentábamos alrededor de la mesa y con el máximo de los placeres, degustábamos sus especialidades entre risas y conversaciones en "polañol".



manos que amasan
olor a levadura
afuera llueve

18 abr. 2010

Tanka nostálgico


Gritando ausencias
mis ojos se entristecen,
lágrimas caen.
Gime mi corazón,
ansía que regreses.

Senryu floral



Cual una flor
perfumada y hermosa,
estás aquí.

5 abr. 2010

Haikus del mundo salvaje








león hambriento
camina sigiloso,
busca una presa













erguida, alta,
observa el territorio,

masca hojas tiernas












cae la noche,
las bestias de la selva
están alertas