Descubrí en las diversas formas de la poesía japonesa (haiku, senryu, sedoka, tanka, entre otras), la manera de decir en "pocas palabras". Aprendí a entenderla, disfrutarla y estoy aprendiendo a escribirla. Quiero que este sea el cofre en el que guardo mis más preciados y profundos sentimientos expresados a través de estas mínimas poesías al estilo oriental.
30 oct 2010
2 sept 2010
25 jul 2010
BÚSQUEDA (sedoka)
¿Dónde está escrito
que sólo se es feliz
cuando el amor se encuentra?
En cada paso
que me lleva hacia él
mi alma se regocija.
que sólo se es feliz
cuando el amor se encuentra?
En cada paso
que me lleva hacia él
mi alma se regocija.
20 jul 2010
Amigos (sedoka)
19 jun 2010
Frutankas
16 jun 2010
Tankolorido

Foto d'eli
Flora silvestre
colorida y vital,
colorida y vital,
cual tu sonrisa
de labios carmesí
que me alegra los días
31 may 2010
25 may 2010
Flores de cactus (sedoka)
Foto d'eli
Hermosas flores
como coronas de oro
emergen entre espinas.
La luz del sol
resplandece en los pétalos,
irradian energía.
12 may 2010
2 may 2010
Seguridad (Sedoka)
siento que estoy en paz,
eres mi gran guardián.
Sé que a tu lado,
no tengo yo temor,
me das fuerza y valor.
28 abr 2010
Almuerzo familiar (haibun)
La abuela Rosa, la polaca, era regordeta, de cuerpo pesado, cara redonda y mejillas rubicundas. Sus pequeños ojos claros, quedaban hundidos entre los rizos de su cabello castaño cubierto por un pañuelo y su amplia sonrisa blanca.
Para ella, la vida pasaba a través de la cocina, ahí era feliz y lograba que todos nos sintiéramos del mismo modo, mientras deambulaba de un rincón al otro, entre utensilios, alacenas y vajilla.
El sábado era el día del almuerzo familiar, así que se levantaba con el canto del gallo y a paso lento, cargando los muchos kilos cubiertos por un amplio y cómodo batón, comenzaba a cocinar. No recuerdo haber vuelto a comer pizza como la suya. Leudaba tanto la masa después de sobarla a diestra y siniestra sobre la mesada de mármol, que al disponerla sobre la asadera le quedaban profundas depresiones entre los globitos de aire, en los que se acumulaba la salsa de sabor tan exquisito y personal.
Más tarde preparaba la masa para los piroguis (comida típica polaca) rellenos con ricota, panceta y cebolla, que eran el deleite de todala familia.
Cuando subía el hervor del agua, nos llamaba a comer. Presurosos, todos nos sentábamos alrededor de la mesa y con el máximo de los placeres, degustábamos sus especialidades entre risas y conversaciones en "polañol".

Para ella, la vida pasaba a través de la cocina, ahí era feliz y lograba que todos nos sintiéramos del mismo modo, mientras deambulaba de un rincón al otro, entre utensilios, alacenas y vajilla.
El sábado era el día del almuerzo familiar, así que se levantaba con el canto del gallo y a paso lento, cargando los muchos kilos cubiertos por un amplio y cómodo batón, comenzaba a cocinar. No recuerdo haber vuelto a comer pizza como la suya. Leudaba tanto la masa después de sobarla a diestra y siniestra sobre la mesada de mármol, que al disponerla sobre la asadera le quedaban profundas depresiones entre los globitos de aire, en los que se acumulaba la salsa de sabor tan exquisito y personal.
Más tarde preparaba la masa para los piroguis (comida típica polaca) rellenos con ricota, panceta y cebolla, que eran el deleite de todala familia.
Cuando subía el hervor del agua, nos llamaba a comer. Presurosos, todos nos sentábamos alrededor de la mesa y con el máximo de los placeres, degustábamos sus especialidades entre risas y conversaciones en "polañol".

olor a levadura
afuera llueve
18 abr 2010
Tanka nostálgico

Gritando ausencias
mis ojos se entristecen,
lágrimas caen.
Gime mi corazón,
ansía que regreses.
5 abr 2010
Haikus del mundo salvaje

león hambriento
camina sigiloso,
busca una presa

erguida, alta,
observa el territorio,
masca hojas tiernas

cae la noche,
las bestias de la selva
están alertas
Etiquetas:
animales,
haiku,
naturaleza,
poesía japonesa
10 mar 2010
El paseo predilecto (haibun)
Su mayor placer era ir a visitar a los abuelos los sábados de mañana.
En el fondo de la casa estaba el lugar que tanto los atraía: la huerta, ese mágico territorio lleno de plantaciones de todos los tamaños formas y colores.
Entusiasmados, caminaban por el sendero de pedregullo, bajo los racimos de uvas que colgaban como guirnaldas desde el parral, mientras olían el delicioso aroma de los rosales en flor que perfumaban todo el jardín.

El abuelo, con sus rústicas y ajadas manos, se agachaba trabajosamente y les mostraba el cantero de las dulces frutillas con su sombreritos verdes festoneados; más allá, las tupidas plantas de albahaca junto a las de perejil y orégano, las que en otro momento invadirían la cocina de la abuela con sus gustos y olores.

Como guardianes del lugar, a los lados, con sus tutores firmes y erguidos, los tomates redondos y brillantes los saludaban bajo el calor del sol.

Ese era el paseo predilecto, un recorrido lleno de colores, sabores y olores que los hacía sentir pletóricos de felicidad.
El paseo de los sábados a la mañana de la mano del abuelo.
En el fondo de la casa estaba el lugar que tanto los atraía: la huerta, ese mágico territorio lleno de plantaciones de todos los tamaños formas y colores.
Entusiasmados, caminaban por el sendero de pedregullo, bajo los racimos de uvas que colgaban como guirnaldas desde el parral, mientras olían el delicioso aroma de los rosales en flor que perfumaban todo el jardín.


El abuelo, con sus rústicas y ajadas manos, se agachaba trabajosamente y les mostraba el cantero de las dulces frutillas con su sombreritos verdes festoneados; más allá, las tupidas plantas de albahaca junto a las de perejil y orégano, las que en otro momento invadirían la cocina de la abuela con sus gustos y olores.


Como guardianes del lugar, a los lados, con sus tutores firmes y erguidos, los tomates redondos y brillantes los saludaban bajo el calor del sol.

Ese era el paseo predilecto, un recorrido lleno de colores, sabores y olores que los hacía sentir pletóricos de felicidad.
El paseo de los sábados a la mañana de la mano del abuelo.

fresas maduras,
revolotean pájaros,
cálida brisa
8 mar 2010
3 mar 2010
24 feb 2010
Me embriago con pocas palabras

Valles de vides,
racimos muy cargados,
el sol calienta.
racimos muy cargados,
el sol calienta.

Frutos maduros,
la gente los recoge.
Mira el hornero.
Tenues reflejos
en los verdes viñedos.
en los verdes viñedos.
El sol se pone.
Etiquetas:
amor,
haiku,
naturaleza,
pocas palabras,
poesía japonesa,
tanka
21 feb 2010
18 feb 2010
Senryus nostálgicos
16 feb 2010
14 feb 2010
Senryus enamorados
tus ojos, sol
tu regazo, mi cuenco
tus besos, miel
tus ojos brillan,
mi corazón palpita,
nos encontramos
noche de ensueño,
descansas a mi lado,
estoy en paz
Tu piel canela
contrasta con tus ojos.
Eres mi Adonis.
tu regazo, mi cuenco
tus besos, miel
tus ojos brillan,
mi corazón palpita,
nos encontramos
noche de ensueño,
descansas a mi lado,
estoy en paz
Tu piel canela
contrasta con tus ojos.
Eres mi Adonis.
Tanka nuboso
nubes del cielo
parecen algodón,
dibujan formas
cambiantes con el viento...
son mi imaginación
Yo veo una gaviota volando ¿y vos?
13 feb 2010
Sedoka " Valentina"
Cabello rubio,
ojos color del mar,
esbelta y elegante
vivió con amor,
descansa eternamente
su esencia permanece.
Este sedoka se lo dedico a mi amigo Omar, hijo de Valentina.
ojos color del mar,
esbelta y elegante
vivió con amor,
descansa eternamente
su esencia permanece.
Este sedoka se lo dedico a mi amigo Omar, hijo de Valentina.
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